Reproducido por TFP-Ecuador el 12 de septiembre de 2026
La Santa Iglesia venera en San Miguel Arcángel el modelo de la humildad cristiana. Lucifer rechazó el homenaje que el Altísimo le exigía. San Miguel, acompañado de los Ángeles que permanecieron fieles, prestó ese homenaje.
Mientras Lucifer personifica la Revolución, San Miguel personifica el espíritu de jerarquía y de disciplina, que es la quintaesencia de la humildad cristiana.
En una época minada por el espíritu revolucionario, cuando todos los poderes legítimos, sea en el orden espiritual, sea en el orden político, sea en el social, en el económico o familiar, son objeto de un odio y de una desconfianza generalizada, es especialmente difícil para el católico conservar íntegro el espíritu de jerarquía que, en todos los campos de la actividad, es la nota distintiva del verdadero cristiano. Sin embargo, la alternativa es inexorable: o tenemos el espíritu jerárquico que caracterizó a San Miguel, o nuestro espíritu es el de Lucifer.
El patrocinio de San Miguel es, pues, precioso para los que quieren permanecer fieles a la ortodoxia, a la doctrina genuina de la Iglesia Católica, atacada en todos los puntos por el espíritu de rebeldía.
(Extraído de Catolicismo n° 9, septiembre de 1951)


