Tradición, Familia y Propiedad – TFP

Modelo supremo y fuente de la Contra-Revolución

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Nuestra Señora es para nosotros el ejemplo de santidad. Si nos moldeamos enteramente según Ella, alcanzaremos la perfecta semejanza con Nuestro Señor Jesucristo. Imitar a la Santísima Virgen es tenerla
en vista en todas las acciones que practicamos.

Ella es el modelo supremo y la fuente de la Contra-Revolución. Por lo tanto, imitarla es ser, en la perfección, contrarrevolucionario.

San Luis Grignion de Montfort nos propone la imitación de las principales virtudes de María: la fe, la humildad y la pureza. Pues bien, si estamos llenos de fe, de humildad, o sea, de sentido jerárquico, y de pureza, entonces seremos los contrarrevolucionarios por excelencia.

Así, debemos pedir a Nuestra Señora, con todo el empeño, la gracia de una profunda comprensión de sus altísimas virtudes, las cuales vamos a imitar. Además, que Ella nos comunique la plenitud de sus fuerzas. María es la Virgen fuerte y combativa, intransigente y absolutamente inflexible delante del demonio, del mundo y de la carne. Supliquemos a Ella esa intransigencia, antes de todo contra lo malo que hay en nuestro interior; en segundo lugar, contra lo malo que hay fuera de nosotros.

El mayor auxilio que María Santísima puede darnos es el de concedernos el espíritu de su santidad, la perfección de sus vías, la autenticidad de sus virtudes y la victoria contra el demonio, todo en orden a nuestra propia santificación.


(Extraído de conferencias del 23/05/1963 y 26/05/1972)
 

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